29 de mayo de 2012

Míster Yes


Cuando quieres algo el universo conspira para que lo consigas...


Yo lo quería a él, desnudo, preferiblemente. . .

Cuando le llame y le dije que lo quería verlo me dijo que tenía que trabajar, él es Botanico, decidí que ir a verlo a su trabajo no era mala idea además tenia mucho tiempo que no iba al Invernadero, si es que alguna vez había ido no recuerdo...

¿Quién es él?

Bueno diremos que él es un buen amigo al que siempre puedes llamar cuando estas en "apuros sexuales"

Para el yo era ardiente y para mi él era súper sexy e inteligente la combinación perfecta, en ese entonces, la falta de compromisos por parte de ambos hacía de la relación lo suficientemente ideal para no generar  conflictos de interés personal.

Lo recuerdo. Como hoy, era Domingo (igual que hoy)  fui a su trabajo nos encontramos en la puerta, me saludo y entramos donde trabajaba antes de ir a dar un vuelta por el lugar. Polinizamos unas plantas o más bien él lo hizo mientras yo lo miraba, eran unas Orquideas que eran su vida.

La verdad es que en aquel entonces me volvía loca su cuerpo, su mirada infantil, y aquella forma de hablar que me hacía sentir importante, sus besos eran ardientes y el deseo de tenerme podía sentirse desde el momento en el que no encontrábamos, en más de una ocasión la tensión sexual entre nosotros era latente.

Era solo sexo, aunque yo sabía que no me convenía, corría era un riesgo de enamorarme sola, me gustaba estar con él sentir sus manos acariciar mi cuerpo desnudo, la forma en como su boca me besaba por todo el cuerpo... Uff! Era maravilloso....

Vimos porno de los años 70 en su laptop, como si fuera la cosa mas normal del mundo. Mientras el deseo que sentía de que me poseyera crecía cada vez más, nos tumbamos en el piso de la oficina, besándonos, no sé cómo nos desnudamos, las ventanas cerradas para que nadie pudiera mirar me coloco de espaldas a la pared y me penetro, sin cuidado ni temor, era solo sexo, mi cuerpo está caliente, por dentro y por fuera y lo deseaba ardientemente, él se movía deliciosamente dentro de mí, mientras todo mi ser vibraba de placer.

Cuando terminamos volvía sentirme perdida, turbada, llena de un deseo que no podía explicar, deseaba más, más de lo que él podía ofrecerme, me prometí a mí misma que aquella seria la última vez que lo vería, no podía arriesgar mi corazón a tenerlo de nuevo sin desear un compromiso más serio, algo que al parecer él no podía ofrecerme.

Me llevo hasta una avenida para que regresará a la casa, se despidió con un beso tierno pero sencillo, mientras mi corazón se moría por algo más. Al menos me divertí, me decía a mí misma, sabiendo que no volvería a cometer aquel terrible error.


(Míster Yes)