16 de mayo de 2012

El olor del sexo (parte1/2)


El olor del sexo
Por Dr. Fernando Santamaría Medina
by Rexpuestas.

El maravilloso juego de la atracción y de la seducción necesita de la participación de los cinco sentidos. Es necesario ver, oír, gustar, tocar, oler, para que los estímulos nos despierten las sensaciones necesarias que nos conduzcan al placer.

Tanto el hombre como la mujer viven en una constante lucha por atraer y oler mejor, por lo que se empeñan en matar sus olores corporales naturales, que a final de cuentas son los encargados de atraer a sus parejas. No es necesario ir a un encuentro sexual y lavarse la cabeza con un champú de aguacate, utilizar un enjuague bucal de menta, rociarse un splash de fresa, untarse crema humectante de pepino, vaciarse un perfume de lavanda, aplicarse un desodorante de aloe, ya que al final usted no olerá a usted y perderá la magia de los aromas naturales que despiertan la pasión de su pareja.

La higiene es importante, pero debemos cuidarnos de no opacar los olores naturales. El olor del pene, de la vagina y del sudor normal son poderosos estimulantes sexuales, es de esa forma que el órgano vomeronasal (OVN) nos manda al cerebro la señal que nos impulsa al amor y la pasión.

Los síntomas de una fuerte atracción, o lo que la gente suele llamar “el flechazo”, son una suma acelerada de reacciones químicas en el cerebro que comienzan con la percepción del olor corporal de esa persona que nos atrapa, pero… ¿qué desencadena esta reacción?

Casi todos tenemos un comportamiento erótico que manifestamos cuando estamos en contacto social; van desde miradas, poses y actitudes, que en síntesis es todo un lenguaje corporal para atraer; pero cuando nos gusta alguien, nuestro organismo segrega, a través de la piel y los genitales, un olor sutil y característico, que son sustancias llamadas feromonas, éstas se trasmiten en el aire y son percibidas de manera inconsciente por las demás personas, si esa persona especial que nos atrae le gusta nuestro olor corporal y viceversa, la atracción impulsa esos mecanismos cerebrales, produciéndose el enamoramiento.

El organismo de la mujer despide una sustancia llamada copulina, que son las reinas de las feromonas y están presentes en las secreciones vaginales. Se producen en mayor cantidad durante la ovulación, y el hombre, al captar este olor de su pareja, reacciona elevando su nivel de testosterona (hormona sexual masculina) en la sangre, aumentando su deseo y atracción por su pareja. Las copulinas son las feromonas del deseo sexual puro, es lo que hace decir a los hombres “esa mujer me enloquece”. Éstas y sus efectos fueron descubiertas por Astrid Jutte, una científica vienesa. Las copulinas captadas a través del olor natural del cuerpo funcionan con las personas con las que somos genéticamente compatibles, pero debemos exponernos a percibirlas a través de abrazos, besos, y momentos de cercanía. Aunque los besos sean en la mejilla, podemos captar los olores corporales que envían mensajes al cerebro. Mientras más cerca del cuerpo de la persona amada estemos, más mensajes corporales recibimos.