2 de diciembre de 2008

Un amor imposible

Hace algunos meses salí con un amigo al que tenía mucho tiempo que no veía, intente recordar como era su rostro, casi siempre que me encuentro con él nunca recuerdo del auto que conduce, de su tendencia a usar camisas, ni de su rostro ni siquiera me acuerdo que él usa lentes…

Bueno el caso es que ese día salí de clases temprano y se me ocurre llamarlo para encontrarme con él si tenía tiempo, mi celular no tenía casi balance y se estaba descargando, cruzo al frente de la universidad a comprar una tarjeta

Lo llamo y le digo: -Estoy en la universidad y tengo tiempo libre por si tú quieres verme.

-¿Hasta que hora tienes libre?

Me preguntó, le digo que hasta la hora que yo quiera, mentira que tenía que llegar a mi casa antes de las siete de la noche, pero no le di mente porque igual le dije a mi mom que me iba a encontrar con un amigo.

¡Bueno!

El caso es que estoy esperándolo al frente de la universidad él me dijo que en diez minutos estaría ahí, bueno yo miraba el reloj medio nerviosa y me ponía a repasar en mi mente, su rostro y otras cosas de él para no quedar como una idiota cuando él llegara y yo no supiera quien era, él iba en el auto de su jefe, a los 10 minutos contados él se estaba parando unos pasos delante de mi.

Lo primero que le dije era que yo no me acordaba ni de su rostro, cosa que no era rara porque estoy harta de decírselo, cada vez que nos vemos le digo lo mismo, pues nos vemos cada seis u ocho meses y es mucho lo que una gente puede cambiar en ese tiempo, claro que yo no cambio mucho.

¡Bueno!

Arrancamos, yo no sabía bien para donde íbamos, aunque hice cálculos mentales. Si el andaba en el auto del jefe lo más seguro es que tuviera que ir a la casa de su jefe a hacer algo, pues él es como el asistente de su jefe cuando ésta de viaje.

En el camino hacia la casa del jefe, que es un camino bastante largo unos 40 minutos, 30 si no hay tráfico, fuimos hablando, de cosas rutinarias, cosas que ambos nos decimos cada vez que nos vemos y que ya estamos cansados de escuchar.

Yo le pregunte que era lo que le gustaba de mí, él me dijo que yo era linda, que nosotros podíamos hablar de cualquier cosa y que ambos nos llevamos bien aunque no tuviéramos tiempo para vernos.

Es una buena respuesta, le dije y en serio lo era, él se ha convertido en un rompecabezas, un enigma difícil de descifrar, es alguien en mi vida muy importante, pues me ha hecho ver de manera amistosa y serena, mis fallos como joven adulta y como mujer.

Ha quitado algunos miedos que todavía quedaban en mí y me ha ayudado a seguir adelante, a pesar del tiempo que transcurre entre un encuentro y otro, siempre lo recuerdo de la misma manera, sereno, tránquilo, inmutable y encantadoramente sexy.

Si pudiera confiarle mi corazón, sabiendo que no lo rompería, lo haría, pero como ambos estamos concientes de que no podemos darnos el lujo de acostumbrarnos el uno al otro mejor seguimos siendo amigos y nos veremos dos o tres veces al año para saber el uno del otro.

(Párrafo oculto)

Luego de que hiciéramos el amor de una manera salvaje y fuera de lo común, nos acostamos a descansar, a él lo llaman por teléfono, yo no pregunto quien lo llama pero por la forma de hablar me pude dar cuenta, él termina de hablar, me dice que es la madre de su hija con un problema, se viste sale a revisar algo afuera, yo también me visto y me pongo a revisar mi bolso.

Había escrito una líneas acerca de él y quería dárselas, las saque de mi cuaderno y se las di cuando él regreso.

Se nos hizo tarde a ambos, él buscó algunas cosas y nos fuimos de vuelta a la civilización…

No me di cuenta y mi teléfono se apagó, lo cual implicaría una guerra cuando llegara a casa, cuando me di cuenta de que se había apagado ya era muy tarde, me dejó en la universidad para luego el seguir hacia su destino, yo llegue a mi casa sobre las 8 de la noche para encontrarme con la puerta cerrada, tuve que tocar el timbre, por suerte mi dad abrió y mi mom no me dijo nada, fue un día agradable la pase muy bien.

Él siempre me deja con buenos recuerdos y deseos de volver a verlo, claro que ese deseo se desvanece con el tiempo y al poco tiempo recuerdo porque es que no nos vemos tan a menudo, simplemente como amigos está bien pero como otra cosa seriamos un fracaso.