30 de diciembre de 2008

Sin Daños a Terceros(2)

El taxi.

“La memoria es traicionera.”





“Me pongo mis lentes y me siento delante del ordenador a mirar una página de Microsoft Word en blanco, escribo más por obligación que por deseo, no puedo evitar las palabras que salen de mis manos y se plasman en la pantalla invitándome a construir la segunda parte de esta historia que más que contar hechos cuenta sentimientos.



"¿Se pueden contar los sentimientos?

Si se pueden contar”



Aquel día le dije a mis padres que había quedado con un amigo, que se me había olvidado lo de la doctora y no se cuantas cosas más, no quería tener que cancelarte, otra vez.



Yo preparé todo de manera que me diera tiempo, por si acaso podíamos vernos más temprano, cuando me preparaba para maquillarme, me acerque a la PC y veo que estás ahí, conectado, hablamos y te digo de mi compromiso previo haces unos cálculos mentales a ver si me daba tiempo de llegar al otro compromiso, en fin que yo ya había decidido ir contigo.



Cambiaste la hora, nos veríamos una hora antes de lo pactado por mí no había problema solo que hubo algo que no preví, la fecha que era y lo difícil que sería conseguir un taxi para pasarte a recoger, como el tráfico de Santo Domingo es tan difícil en épocas Navideñas lo es mucho más.



Me llamaste para ver si ya había salido, yo te mentí diciéndote que si había conseguido el taxi después de eso tarde casi treinta minutos en conseguir el taxi, cuando al fin me pasan a recoger le doy al taxista las mismas instrucciones que me diste tú porque ninguno de los dos sabía llegar



En el camino voy conversando con el taxista que resulto ser un hombre muy simpático y el camino se hizo muy relajado, ya casi llegando me llamaste ya un poco desesperado que por donde iba, que al taxista que se diera rápido que tu estabas acelerado, yo la verdad es que me moleste y le dije al taxista que iba a matarte del pique que tenía.



Unos diez minutos más tarde, te encontramos bebiéndote una cerveza con un amigo, subiste al carro y me diste un beso con sabor a cerveza, le diste la dirección al taxista y nos fuimos.



Tú estabas muy lindo tal y como me gusta ver a los chicos formales, camisa de vestir y pantalones de tela, y aunque tenias el sabor de la cerveza en tus labios no me molesto besarte varias veces, me hacia falta sentir tus labios.



Tenía un regalo para ti y te lo di con un Feliz Navidad tú te sorprendiste porque al parecer era el primer regalo de navidad que te hacían, la tarjeta era algo cursi porque no me dio tiempo de hacer algo más elaborado, al parecer te gusto porque no dejabas de sonreír.



Ahora estoy aquí escribiendo esto y recuerdo tu impresión, tu sonrisa, tu olor, a veces es difícil escribir estas cosas porque uno quisiera congelarlas por siempre en el papel, en este caso en este documento y no se puede, no se puede congelar el tiempo ni los sentimientos.



Me gustó ir contigo aquel día, me gustó verte sonreír, besar tus labios y sentir tu calor, ahora solo deseo que ese día se vuelva a repetir.