6 de octubre de 2008

INMA

INMA





Está lloviendo y ya ha caído la noche, las luces del pueblo se apagaron a causa de la tormenta eléctrica, cobijado por mi gabardina y mi sombrero busco el abrigo de un soportal. Todo está oscuro y solo se oye el crepitar de la lluvia contra el suelo, caminando en aquella oscuridad, he creído ver un destello de luz pero mis ojos me engañaron, estaba cansado, mojado y sin un lugar donde cobijarme de la lluvia.



La oscuridad no me permitía ver mas allá de mis manos, con poca suerte logré esquivar un árbol, que siempre había estado ahí, aparentemente, mis pies estaban mojados por el agua y a duras penas podía andar pero nadie dijo que fuera fácil lo que había venido a hacer allí.



Cada paso que daba me parecía estar más solo, como si todo pareciese una locura, como si tuviera que parar a preguntarme el motivo de mis actos, pero no era la primera vez y estaba dispuesto a hacerlo, continué caminando por el estrecho camino hacia el siguiente pueblo, también oscuro y siniestro.



De repente sentí que alguien me seguía, temí volver atrás, los cuentos de que aquel camino estaba poblado por seres místicos o fantasmas no habían podido asustarme, bien me lo advirtieron en el Pueblo Viejo, que nadie había tenido el valor de andar por esos predios ni siquiera de día, pero yo igual no tenia miedo, hasta ese momento.



Cuando una voz femenina me llamo por mi nombre, pensé que me había vuelto loco, nadie en esos lugares me conocía, al menos eso yo creía, me giré para encontrarme con una muchacha joven y muy hermosa, apenas vestida con unos vaqueros viejos y una camiseta pegada al cuerpo, estaba empapada, al menos no era un fantasma, pensé.



Se veía igual que yo cansada, pero en su mirada había algo que me intrigó, no estaba, como yo, asustada parecía más bien molesta por alguna extraña razón, se acercó a mi con pasos cortos y me abofeteó dos veces en el rostro, ¡auch! quise decir pero no dije nada.



-Eres un verdadero idiota, mira que andar por estos lugares, solo.



Yo entonces me sentí despertar, aquella muchacha no era un desconocida, ni un fantasma del más allá que venía a cobrar cuentas, era mi guía Isabel, quien al parecer me había seguido desde el momento en que dejé Pueblo Viejo, yo me dirigía al Pueblo Nuevo, para tratar de conseguir información, acerca de un trabajo que tenía que hacer.



Isabel quien me había guiado en mi recorrido por el Pueblo Viejo, fingió estar dormida en el hotel para poder espiarme y seguirme sin que yo me diera cuenta.



“¡Qué mujer me había encontrado y en que momento se me aparece!” pensé.



-Deja de pensar tonterías- me dijo- y camina que ya estamos llegando, nunca más me vuelvo a ofrecer de guía turística para un loco como tú.



Era obvio que yo no conocía esas tierras, mi conocimiento se limitaba a la ciudad aunque caminar de noche de un pueblo a otro y a oscuras era para mi de lo mas natural, son las cosas a las que uno se acostumbre cuando se es un sicario me han encargado que busque y elimine a una mujer con las iniciales de INMA quien vivía entre el Viejo Pueblo y el Nuevo Pueblo, no sabia exactamente donde, lo único que sabía de mi victima, INMA es que llevaba una pulsera de oro con una inscripción de su nombre.



Cuando llegamos al Pueblo Nuevo, Isabel le acompañado a una pequeña casucha que se encontraba en la entrada del pueblo entre los limites del Pueblo Viejo, entramos, todavía no había llegado la energía eléctrica. Isabel encendió una lámpara y pude ver los hermosos ojos verdes de Isabel, ella se movía con gracia y era particularmente atractiva, joven y muy sensual, al mirarla con aquella camiseta pegada al cuerpo todo mi cuerpo ardió en deseos.



Me quité el sombrero y la gabardina, me le acerque por la espalda y la apreté contra mi, besé una gota de lluvia que se deslizaba por su cuello, ella gimió tímidamente, con cierta rapidez la volteé para que me mirara frente a frente sin pensarlo mucho me apodere de su boca y la besé, metiendo mi lengua en su cálida boca, mientras ella gimió de sorpresa, la apreté contra mi cuerpo para hacerla sentir mi deseo.



De mis manos se apodero el deseo de poseerla, cuando me vine a dar cuenta de lo que pasaba, ya no había vuelta atrás, estábamos desnudos en medio de aquella sala en penumbras, ella me guió con mano experta hasta la habitación de aquella pequeña casucha, nos tumbamos en la cama e hicimos el amor, nunca pensé que hacer el amor con una completa extraña fuera tan emocionante, pero lo fue, nos habíamos compenetrado de una forma que no creía seria capaz.



Cuando salió el sol, yo seguía debatiéndome entre mi conciencia y el deseo de volver a tener en mis brazos a esa despampanante morena de ojos verdes, la luz del sol penetró por la ventana, pude observar todo su cuerpo desnudo tendido en la cama, sin cubrir ninguna parte y fue allí que le vi, ella portaba una esclava de oro en su tobillo con sus iniciales INMA.